lunes, 14 de enero de 2008

Segunda misiva y estreno en el blog

Segunda misiva

Estas nuevas líneas se han retrasado más de lo deseado, así que pido disculpas a todos, porque ahora llego un poco como elefante en cacharrería (por favor, entended todos los términos en sentido metafórico) . Ni siquiera se han relacionado con el resto de experiencias, pese a que permanezca atento a lo que cada cual va tanteando…
Después de varias sesiones de captura y de acostumbrarme a llevar la cámara a casi todas partes, sigo enganchado, absorto en la precariedad de sus imágenes. En cierto modo, es una vuelta atrás. Casi podría uno remontarse a las vistas Lumière, si no fuera porque lo que allí era plenitud fotográfica (plata que se revela al esplendor de la luz) aquí es una “presencia diluida”. Digo todo esto porque me siento impelido a hacer largas tomas, como si creyera que prolongando el tiempo voy a completar algo que no esta resuelto en el espacio. Busco el foco, el ángulo, la organización de los elementos y todo parece descolocado, difuso, empastado. Pero ya no lucho por someter el instrumento a mi mirada ordenada, rígida. Ahora me dejo llevar por él, como si fuera el palito de un zahorí. Así que asumo de lleno la propuesta de partida: un viaje. Toda historia, por pequeña que sea, es en su sentido profundo un viaje (Odisea). Hasta la vida. Casualmente, la mayor parte de las tomas que he hecho hasta ahora son en movimiento, llevan implícita la idea de trayecto, como si hubiera querido componer un recorrido a base de un puzzle de fragmentos. Creo que, sin ser muy consciente, estoy armando una especie de renglones visuales sobre los que desplazar algo: el verdadero viaje. Un viaje único, personal que necesitaba hacer. Y ese viaje es un tránsito. Corrijo: acompañar, elaborar (bien es cierto que desde este lado de la orilla) un tránsito. En este punto sí confío en mi herramienta: sé que es el mejor mensajero jamás inventado: a cualquier parte del mundo, en cualquier momento, sin necesidad de que haya nadie al otro lado. Así que espero (esa es mi apuesta) que mi mensaje llegará a la otra orilla con la ayuda de mis imágenes rail.
Continuará…

Erre que Erre Tranche

3 comentarios:

Andrés Duque dijo...

¡Es fantástico! Estoy seguro que tu mensaje llegará a la otra orilla si ya nos has tocado el alma. Buena suerte.

Mano en la sombra dijo...

Bienvenido!

Rafa Tranche dijo...

Gracias Andrés y enhorabuena por la idea del blog y por mantenerlo tan vivo. Espero intervenir más a partir de ahora.
Saludos a ti y a la Mano en la sombra (que mece la cuna)