martes, 15 de enero de 2008

Detesto el sentimentalismo barato.



Guiño a mi compadre Jorge Torregrosa.

Detesto a los niños con móvil.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Un niño con movil es como un niño con bigote.

armadillo dijo...

Si si, eso dicen todos.

Y luego viendo a su autor favorito y se les humedecen los ojos.

Pero ese es del caro. Como dice el Hac Mor: el entretenimiento elitista.

Mano en la sombra dijo...

Para fomentar el debate, el enfrentamiento y conseguir llegue la sangre al río (There will be blood), acerco el comentario de un lector de Diario de Navarra al hilo de la noticia de vuestras andanzas. Copien y peguen para leer:

http://www.diariodenavarra.es/diario2/noticia.asp?not=2008011513421366&dia=20080115&seccion=culturaysociedad&seccion2=navarra&chnl=40

La Archivera de Sevilla dijo...

Comentarios de los lectores del Diario de Navarra:

Menuda tontería, la de "la mano que mira". ¿Qué nuevas posibilidades cinematográficas va a ofrecer la cámara de vídeo de un móvil? ¿Cómo van a "revolucionar" la manera de filmar y de relacionarse con la realidad? ¿Qué realidad? ¿A qué se refieren con esa idea tan manoseada del "diario de viaje"? Valiente tontería.

un aburrido.

Pa mi que esto es un fake del Juan Zapater o de mano en la sombra para picarnos.

Estoy hasta el moño del N95, hoy me ha vuelto a dejar tirada en 10 minutos.

Nunca saldré sin mi videocámara.

Andrés Duque dijo...

"Revolución" qué palabra tan manoseada, ideal para los móviles, que están hechos para el manoseo.

Que corra la sangre con sus glóbulos, plaquetas, alcohol y demás sustancias.

Sin manos no hay progreso.

armadillo dijo...

Revoluciones ? eso no es lo que hacen las lavadoras ?

Josetxo dijo...

no hay que ser malos, que los diarios de provincias es lo que tienen... revoluciones y otras fantasiosas palabras del siglo XIX, como diario de viaje (bueno estas son tres palabras del XIX) y muy, muy colonialistas... no?
No sé que esto, pero desde luego si tiene algo de viaje, es un viaje a ninguna parte. La pura incertidumbre. Viva la incertidumbre.